Peter realizados por un grupo de funcionarios, artistas y

Peter Burke al
estudiar a Luis XIV nos propone con su libro, verlo desde otro punto de vista y
es desde la imagen pública, como la gente común y corriente lo veía, y saber quién
estaba detrás de esa construcción de imagen. Según Burke los intentos más
elaborados de proyectar una imagen pública favorable del rey fueron realizados
por un grupo de funcionarios, artistas y hombres y mujeres aristócratas en el
reinado de Luis XIV, especialmente en su etapa de gobierno personal, que duró cincuenticuatro
años, lo que permite a los historiadores observar los cambios a largo plazo. Durante
la lectura Burke suele mencionar o citar e incluso a estar de acuerdo con otros
historiadores, antropólogos y dramaturgos para apoyar su mensaje sobre Luis XIV
como Erving Goffman que señalaba la importancia de actuación y representación del
ser en la vida cotidiana (p7-8). El segundo capítulo adelanta un cuadro de conjunto
tal como de su rey lo han querido poner en circulación su “Agencia de
publicidad”. Es, en cierta medida, un producto acabado, el mensaje formulado
definitivamente y manipulado mediante las vías que se encuentran a disposición
del Estado a la hora de su plena madurez absolutista. El lector es introducido
en la materia a través de la presentación de los diversos medios, géneros y
estilos que han servido como portadores de la imagen del Rey Sol. De ejemplo
ilustrativo sirve el famoso retrato de Estado elaborado por Rigaud. La mayoría del libro cubre con más
detalle de cómo surgió aquella imagen pública. La exposición se desarrolla cronológicamente
de vida del Rey-Estado. El primero de estos capítulos cubre el tiempo desde el
nacimiento, en 1638, hasta la gran Entrée del recién casado en París. Se trata
de la consolidación logística-institucional de la producción de la imagen
gubernamental. Buena parte de las estructuras institucionales acompañarían a
Luis XIV desde su creación hasta su fin, para ingresar luego a la herencia
legada a los sucesores en el trono. En primer lugar está Colbert, hasta su
muerte en 1682 encargado de que los franceses vivan con una buena imagen de su
rey. De 1662 data el amplio informe del literario Jean Chapelain sobre las
posibilidades de fomentar la gloria de las empresas reales con la ayuda de las
artes y de la ciencia. El plan de Colbert para la organización de la cultura se
apoya en ese acercamiento. El primer paso es el institucional. A la Académie
Francaise, creada en el 1634 por Rabelai y en el 1663 se le da una especie de
comité operativo la llamada Pétite Académie que en realidad asume funciones de
vigilancia política. Igualmente en París se crean y reorganizan otras academias
como las de danza, de pintura y escultura, de ciencias y de música. Diversos
géneros literarios entre ellos la historia y monumentos se desarrollan bajo la
dirección de instituciones organizadas y orientadas por los altos funcionarios aristócratas.
Por éste camino se asegura el funcionamiento de los medios que comunican las
virtudes de Luis XIV. En una palabra, él era “grande”, un adjetivo
adoptado oficialmente en 1671. De hecho, LOUIS LE GRAND usualmente estaba
escrito en mayúsculas. El público siempre estuvieron informados regularmente de
que Luis era accesible para sus súbditos, el protector de las artes y las
letras, el extintor de la herejía, el restaurador de las leyes, el extensor de
las fronteras, el segundo fundador del estado y el más poderoso monarca del
universo. En la literatura, como en las artes visuales, la imagen del rey se
asoció con la de los héroes del pasado. Louis fue presentado varias veces como
un nuevo Augusto, un nuevo Alejandro, un nuevo Carlomagno, un nuevo
Constantino, un nuevo San Luis. Además de estos mortales, el rey fue comparado
con Hércules, Neptuno, Júpiter y más especialmente con Apolo y el sol. (p35) La
imagen del rey presentada en sus llamadas “memorias” lo describe como
tomar todas las decisiones políticas y preocuparse por el bienestar de sus
súbditos en cada aspecto. Sin embargo, sabemos que Luis no era responsable de
su imagen pública. Ni siquiera escribió las memorias. En base a la creación de
la imagen pública del rey, fue supervisada por un ministro líder, el
anteriormente mencionado Colbert, que funcionó durante unos veinte años como lo
que podríamos llamar su propagandista. Por lo tanto, el régimen necesitaba
legitimidad. Sin embargo, en el curso del siglo XVII la monarquía francesa pasó
por lo que podría llamarse una “crisis de legitimación” o una
“crisis de representaciones”. La creciente aceptación del universo
cartesiano, en otras palabras, la imagen del mundo como una gran máquina,
alentó el escepticismo sobre la eficacia del toque real y sobre la analogía entre
Luis XIV y el sol. Hubo un contraste dramático entre el joven rey de los años
1660 y 1670, que hizo campaña en persona y en general fue victorioso, y el
anciano que se sentó en Versalles recibiendo noticias de las derrotas
francesas.

x

Hi!
I'm Neil!

Would you like to get a custom essay? How about receiving a customized one?

Check it out